Solleric ‘low cost’ y el dedazo per MARCOS TORÍO

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LA PRUEBA irrefutable de que la ganadora del concurso de dirección de la Fundació Palma Espais d’Art era la mejor candidata ha sido su renuncia.

La mujer a la que el jurado alabó unánimemente ha demostrado más sentido común que los implicados en el sainete del Solleric y sus satélites. Se confirma que no hay mejores buenas prácticas que una elección a dedo y que los concursos aquí solo sirven para entretener a las distintas «mesas sectoriales» hasta que se rompe el encantamiento del consenso fantasma.

El jurado se extralimitó al advertir a la candidata de lo que se le venía encima y niega que le apenara ver cómo una incauta muy capacitada pero desinformada se arriesgaba a abandonar su trabajo en el extranjero para hacerse cargo de esta patata caliente. Una que Més gestionaba mejor estando en la oposición.

No se sabe quién ha filtrado los comentarios del tribunal a la candidata sobre el peligro de suicidio y/o linchamiento ante un reto como el de dirigir la FPEA, solo que la búsqueda del topo y las intrigas palaciegas son mayores que la humillación de los socios de Hila. Y la suya propia como alcalde.

Los nacionalistas liquidaron a Fernando Gómez de la Cuesta, defendido todavía hoy por el jurado que lo eligió, y probaron que para revertir el resultado de un concurso público solo hay que ahogarlo en burocracia. Destituyes y ya puedes ir a por el segundo, aunque sin solventar el problema de congraciarse con todo el mundo, la antítesis de gobernar.

El Ayuntamiento confirma que, tras el ridículo de dos concursos fallidos, solo le faltó postrarse ante la última ganadora para evitar el escarnio por la dedocracia, execrable solo cuando es ajena.

La versión oficial se aferra al victimismo. Més no quería terminar así, pero no le ha quedado otra. Pobres. Obviemos la reapertura de tapadillo del Balaguer, el laboratorio desastre de Ses Voltes y que la FPEA lleva dos años descabezada, tiempo para haber resuelto una decena de concursos.

El comunicado interesante del jurado no era el de su defensa sino el que dirigió al patronato de la FPEA (en proceso de disolución) advirtiéndole del cadáver que manejaba. Ellos habían elegido un director, que hubiera agradecido las advertencias de las que ha gozado su sucesora. Los cinco expertos firmaron la denuncia de la situación de la Fundació el 11 de agosto de 2016. Nadie atendió las advertencias. Quién dice que el fracaso de los concursos low cost no es la mejor señal de resistencia. Para gestionar tan en precario, que se manchen los políticos.

Ves a la web > http://www.elmundo.es/baleares/2017/04/30/5905bf21e2704e720c8b4600.html

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